martes, 19 de febrero de 2013

Algún día debería agradecerles cada momento invertido conmigo, cada segundo de magia sin trucos, cada día impagable entregando todo y más de lo que podían darme, pagando un precio muy alto en plazos más o menos largos, el adiós, la decepción, mis cambios de humor o de amor, de número, de atención, de horarios, color de pelo...
Gracias.


Por el cabrón del que me enamoré, la mirada más intensa desde la pared contraria de aquel cuarto, una de las escasas que he atesorado para siempre, el de las manos rojas y la nariz curiosa, el de las escapadas de atención, el primer beso que importó, que hizo temblar los cimientos de mi vida, sintiendo vida en las venas, corazón en la garganta, código de pilotos y el cuello girado cada vez que vuelvo a pasar por su calle después de tantos años. Nunca podrán quitarle el título. La espina clavada en cada poro. Sesenta lágrimas por sonrisa. Seis meses incapaz de subir las persianas.

Por los chicos-puente, los que consiguieron sacarme de la ruina por momentos, esperar, volver a caer y desesperar, a los que quité el sueño, dejé sin palabras cuando parecían tenerlas todas. Aquel que me pintaba toda ''increible'', o él que siempre estaba, él que me llamaba mañana, tarde y noche. Aquel con el me lancé demasiado rápido al olvido de mi último amor. El de eres una mimada, el de la luna llena en Agosto. El rubio de ojos color cielo, el acento y el de solo te quiero a ti . El de la bici, los de la bici.. El doble del hombre perfecto, con el doble de mi edad, el de las y las cosquillas y el de los abrazos, el que me rompió los esquemas, el compañero de fatigas y el de la retirada digna.

Después Él, el culpable de este blog, el de los besos de rabia, el de te odio porque no quiero hacer lo contrario, el de te quiero hasta la luna y volver, María.
El aparente principito. El de las estrellas nos miran, la fugaz asoma. Por el que empecé a no tener ganas de otro sabor cuando probé el de su boca, más de setecientos días de locura, los ojos cerrados con sus besos en la frente, el día en el Puerto, navidades de malas caras, inviernos de la mano de ella, veranos con cuatro pies entrando a la orilla y veranos de solo dos, la flor que no morirá nunca entre cristales, las tormentas y la vez que me soltó para siempre para sujetar la mano de ella. Los planes de futuro, el de la paciencia eterna, el de tantas horas de conversación sin fín, tantos temas, y tanto por hablar aún, el de ''con suerte, si eso.. entenderás lo que te dice'', al que,siéndote sincera le voy a cumplir la promesa de ''para siempre'' quiera o no.

Alguno cambió su ciudad por la mía, me hizo mirar al objetivo de frente, me llevó a olvidar, un poquito, me hizo sonrisas por momentos, otros sólo tuvieron palabras bonitas, escondites secretos y todo el tiempo del mundo...



martes, 12 de febrero de 2013


Me he convertido en una autómata con ojeras que se muerde la lengua para no hablar a todo el mundo de ti.

Todo lo que me has dejado es un gran montón de mierda. Un enorme cúmulo de nadas. La cabeza llena de recuerdos que me parece injusto que no te torturen por las noches como a mí: Los abrazos en el mar, los besos de sal, todas los momentos con música de acompañante, las miradas que arreglaban el mundo que un día quisiste comerte conmigo, aquella carrera hacia un techo cuando llovía al más no poder, el momento en que abrazaste para que no pasase frío debajo de aquel techito, los dos solos en la calle,..  Las calles de esta ciudad que ahora me pesan, imaginándome a tu lado en cada esquina, en cada piedra que pisamos, en cada banco que descubrimos juntos. Todo lo turbio, lo dulce, lo íntimo. Tú pegándote a mi espalda con los dedos en mi barriga, sintiendo tu respiración en mi oído,.. felices, vivos. MUY VIVOS.

Me cuesta recordar la última vez que fui feliz, lo que sentía al tenerte, la certeza de que no ibas a huir sin importar la guerra previa. Nos creía fuertes, construcción con cimientos que ni el viento podría llevarse. Viva, negándome que te has ido.

El último momento que me hace aferrarme a todo esto tiene sonido de canción, tu abrazo, la desesperación, la esperanza absurda que aún guardo. A pesar de todo paso cuatro veces al día por delante de tu puerta, esperando no volver a verte y al mismo tiempo girando la cabeza hacia tu portal. En todos estos años no nos hemos chocado por la calle y tengo que romperme con tus farolas  de frente en ese callejón un lunes. Apretar los puños, repetirme mentalmente "no te gires, no corras hacia él, no le abraces, no supliques". Girar la esquina y secarme las lágrimas que no sé si alguna vez podré volver a contener.

Te echo tanto de menos que creo que dejaré de escribirte.

Se me enfría la paciencia esperando el gesto definitivo, la decisión de impacto, la apertura de puertas como en un día de rebajas, el pistoletazo de salida, el sacar a la luz tus ganas de comerle todos los labios. Escucho ''heroe'' y no nos imagino en ninguna cafetería de esta ciudad triste por el paso de los años y el constante silencio apoderado de nosotros, en la misma en la que me habrías cambiado por la chica de ojos azules, con el ''te dio..'' aplastándome, pensando en posibles, en la vida que habrías llevado a mi lado si hubiese ocurrido ese choque final, echándole el valor que siempre te ha sobrado cuando no querías estar un día más sin mí. O cuando si querías hacerlo.. Imagina los besos que me debes en el portal donde tantas mañanas temprano me esperabas, como siempre puntual.. la restauración de todo, que duela, joder, que duela, pero muévete, escoge lo difícil, el esfuerzo, el detalle diario, mi hoyitos en las mejillas al reír, las labios colorados de los besos apasionados, siempre las míos..

Quédate esta vez, y que sea un ''para siempre'' pero de los míos,que los tuyos no siempre se cumplen. Finge que dos años han sido sólo uno largo y oscuro, repitete que ya me has echado demasiado de menos.

"En las noches vacías en que regreso solo y malherido todavía me arrepiento de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo...Y ahora que te encuentro veo que aún arde la llama que encendiste, nunca, nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte."


Estuve cómoda en tu recuerdo. En esa obsesiva fijación con la tristeza. Ella y yo, tan cogiditas de la mano, paseando por la calle todos días que con música salgo. Nos escondíamos, las dos, entre las páginas de todos los escritos que escribí pensando en reencontrarme al mismo ritmo que te olvidaba, obligándome a pensar en cualquier personaje que no fueras tú, que no llevase tu nombre. Letras insignificantes, en el fondo.. Resultaron ser desgarradoras, aunque hicieran el esfuerzo inútil de callarte en mi memoria.

Lo intenté, te lo juro, borrarte a base de largas carreras por la calle sin sentido cuando veía algo que me rediccionaba a ti, a base de besos de otros tan faltos de calor. Me dediqué a los simulacros de romanticismo de una noche y despedida en el trayecto de puertas ajenas. Me creí el  tópico que ya nadie espera escuchar de pura repetitividad: Me ha encantado conocerte, quédate otra noche conmigo, llámame...

Pero no quiero que me llamen.


Quiero volver al mismo hueco, diferentes tacones, diferentes caras al final de la fiesta, pero siempre con Tristeza de copiloto.


domingo, 10 de febrero de 2013

Es verdad que he cambiado. Ya no paso los días intentando reteneros. Es inútil. Siempre acabáis yéndoos. No penséis que os quiero menos por ello, por supuesto que no. Pero resulta demasiado duro tanto esfuerzo perdido. No pretendo echaros, no os equivoquéis, dejaré mi puerta siempre abierta y estaré en el mismo sitio de siempre, porque yo no rehuyo. No me cierro en banda y me voy. Ni aunque cuando deseo hacerlo, no lo hago. Cuando se trata de la gente con la que crecí, con la que pasé tardes enteras hablando de lo primero que nos viniera a la cabeza, jamás abandono. Y he recibido decepciones, muchas. Pero todavía espero algo bueno. Siempre.
No voy a pedirte que no me abandones. Éso siempre fue cosa tuya. No voy a arrastrarme a pedir que vuelvas. Tú lo decidiste. Yo jamás te hice elegir. 

Mi cabeza ya ha asimilado todas las razones para tener que olvidarte, todas las razones para salir de tu vida o sacarte a ti de la mía. Yo ya he aceptado que querer no significa necesitar. Yo te quiero, hasta casi pensar que eres necesario, pero no. Tu presencia me duele. Tus gestos. Tus detalles. Y que luego, de un plumazo, me lo arrebates todo y me hundas. Eres una montaña rusa, y me quiero bajar.                                 Pero me falta fuerza de voluntad cuando se trata de ti.

Antes de esta entrada, iban a haber tres más, cuatro. Todas escritas con tu nombre, con los demás envueltos en mi mar salada. Invocar tu nombre en la escritura, con aquellas canciones que siempre consiguieron atravesarme, me hacen desangrarme. Sin embargo, es la única forma de liberarme. Nos engañaron a todos. Decían que estar sin cadenas era ser libre. Que aquello que te liberara sería bueno para ti. Mi libertad me está desangrando, la verdad me deja ampollas cada vez que me acerco. "Que la verdad me hiera" dijeron, ¿Con qué propósito?


Jamás te mientas a ti misma dijeron, pues así uno llegaría a creerse esa mentira. ¿Y qué pasa si me miento? ¿Tan malo sería que la mentira me sacara del agujero? No seas egoísta dijeron. ¿Por qué tengo que elegir entre que sufra yo en lugar de él? ¿Por qué uno de los dos ha de salir herido?
Cumplí todas las normas, todas. Y ahora, cada una me atraviesa como un puñal dirigido por mi misma mano.