sábado, 5 de enero de 2013


Te juro que estoy intentando ser fuerte pero no es fácil observar con una sonrisa como todo se desmorona, como todo acaba y como las fotografías parecen agrietarse con el paso del tiempo, las promesas se desvanecen, las risas se vuelven el eco de lo que un día pareció ser felicidad y ahora queda este vacío en el que se suponía que debíamos estar juntos. Mis dedos tiemblan, mis ojos se empañan y mi corazón late a 10 pulsaciones por mirada. Contuve recuerdos, contuve intentos, contuve esperanzas y hasta guardé un poco de lo que solíamos ser, pero la madera no fue resistente. Lo siento, pero no puedo evitar explotar como cual bomba que llega a 0, me tiemblan los brazos y las gotas de agua salen de mis ojos una tras otra, estoy muy cansada. Parecen arder en mis mejillas estas lágrimas, tienen sabor a decepción y a final, ya mi espalda no puede con el peso de los recuerdos. Me cansé de esperar a que de repente los engranajes se soltaran de donde están y se unieran a una pieza única en que estuvieramos solo tu y yo, esperé a que el peso de tu presencia disminuyera, a que llegara alguien más fuerte a ayudarme porque soy débil, soy demasiado débil y la fuerza no me da lo suficiente como para mantenerte aquí, prometí luchar hasta que se me acabara la fuerza y creo que ya llegó el momento, creo que ya he peleado lo suficiente, ya he hecho mis trucos y jugado mis cartas.. ¿qué me queda? 
Abandonar. 
Y de aquello solo quedarán un par de canciones, un par de dibujos, unas cuantas cartas y fuego, más bien cenizas perdidas por ahí.. 
Sé que quiero salir de aquí pero no encuentro mis ganas, sé que están en alguna parte y sé que tengo que desprenderme, pero a veces te acostumbras a intervalos de felicidad cortos y a tristezas largas hasta el punto de que la tristeza se convierte en la propia felicidad. 
No confío en el nosotros porque todo parece inventado, a veces me pregunto si eras tú o si era yo, porque ya yo no me conozco, ya no sé quién soy ni quién se supone que deberíamos ser. Quiero ahogarme en el mar de tus ojos y asfixiarme a causa de la risa por el roce de tus labios en mi cuello y tus manos haciendo cosquillas en mi barriga. Quiero tener memoria a corto plazo para sólo recordar lo bueno y conocerte todos los días para enamorarme de ti una y otra vez. Pero sobre todo, no confío en mí, porque no sé qué has hecho tú de mí, si soy un verso de tu poema o simplemente el coloreado fuera del dibujo que es tu vida.
A veces no sé si somos amigos o somos muy buenos en fingir. A veces no sé si te quiero o soy muy buena en cumplir la rutina. A veces no encuentro el archivo de mi mente en donde anoté que todo sucede por una razón. Lo siento, te juro que estoy intentando ser fuerte pero no es fácil observar mi reflejo con rastros de felicidad falsos, muy falsos.

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