martes, 6 de noviembre de 2012

No me conoces... no sabes quien soy... Probablemente me identifiques con una cara o un físico, quizás incluso con una forma de ser, pero esa no soy yo: no realmente. Esa es alguien muy parecida a mí; alguien que a veces, incluso, se hace pasar por mí. Pero yo, que te escribo, no soy esa, no realmente. Es alguien de fuera que es como le dicen que sea, que hace lo que le dicen que haga y que piensa como se debe pensar. Sigue leyendo... si paras yo desapareceré.

Yo solo existo en este pequeño rincón mío, todo lo que soy está aquí: mi rincón y mis propias palabras; las que me sirven para explicarte como soy y como veo el mundo. Pero la verdadera razón de mi existencia eres tú que me lees. Yo no sería nada sin ti: cada palabra que escribo tiene sentido si sale de tu boca, si la pronuncias; todas tienen un sentido pero es el que tu quieres darle. Tu eres, que me lees, quien decide si alegría o tristeza, amor o desamor, locura o cordura... Si tu quisieras el rojo sería rosa y el blanco negro. No soy yo la que da sentido a todo esto: sin ti yo no existiría.

Se que me lees y quiero que sigas haciéndolo. Quiero que sigas conociéndome, que me leas. Para darme sentido: para que mis historias existan y ocurran de verdad y para que yo pueda ser como de verdad soy, y no como esa otra, que se parece a mí, que se hace pasar por mí, pero que no soy yo: la que tu piensas que es real pero yo digo que no. ¡Yo digo que ella es ficción! ¡Lo mismo que tu dices de mis historias!

Ahora tú dejarás de leer y yo de existir... Espero que vuelvas a mi rincón y que pueda volver a entrar por tus pupilas hasta el fondo, hasta llegar a tu corazón y una vez allí poderte hablar y hacerte escaloríos en las entrañas con unas simples letras, que nos ayuden a comprender (aunque para ti sean ficción y para mí siempre sean reales)... Yo me convertiré en palabra y tu me darás sentido. ¡Hasta entonces!.

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