lunes, 22 de octubre de 2012




Tengo un eco que me devuelve los gritos y me escupe más de un "quédate, cuando se vayan todos".
Un par de latidos que buscan como escapar y me trepan por los hilos de la voz cuando digo tu nombre.
Tengo más piedras que camino, y a veces se me olvida pestañear.
Será que nos pusieron barrotes de hierro y no huesos, será que su aliento destruye 'imposibles'. 
Vamos, que nadie tiene el poder de desdibujar lo que se tatúa, que no son tan profundas las heridas cuando solo son rozaduras. Vamos, que te sienta genial el viento en la cara y cuanto más aire, más volamos... hasta tocar el cielo con los dedos, que solo hacen falta un par de alas y miradas que golpean con los puños cerrados.
Sabes que no es fácil, pero solo así se hace del dolor un arte.




El la había prometido el universo entero. Primero fue la luna, un clásico por dónde se suele empezar, más tarde una galaxia lejana, oculta y desconocida por todos. Cada noche le prometía unos cuántos planetas y estrellas más y así fue ampliando hasta que finalmente había prometido todo lo que alcanza la vista y mucho más. Sí, podemos asegurar que la había prometido el universo entero.
Ella fue paciente en la espera de la entrega de tanta promesa continuada.
Finalmente una noche estrellada, como tantas otras, él le confesó la realidad sin rodeos.
- Es cierto que no podré darte todo lo prometido, pero si puedo agrupar mis sueños en letras y entregártelos en forma de carta, así, para que perduren hasta que la tinta se borre con los años y entonces volveré para recordartelo.
Ella ojeo el sobre en silencio y asomaron unas lágrimas invisibles. Por un momento se le olvidó leer, pero cómo decírselo a su poeta preferido.
Se fundieron en un abrazo eterno, el poema rodó años abajo y el viento lo transportó más allá de los sueños, hasta llegar al recuerdo de hoy.

domingo, 21 de octubre de 2012

No se si es que el desierto ha vuelto a estar dentro de mi,
o es tu sonrisa la que me deja sin agua en los ojos.
Sea como sea un huracán se acerca, claro, un huracán. Debe de haber algo que lo remueva todo, para que después todo vuelva a su verdadero sitio y entonces sea el final esperado ¿no?
No sé, es extraño la manera en que me aguanto las ganas de besarte la mano cuando la tienes en mi cara..
O el arrebato de pasión que me entra cuando me agarras la cintura..
Es curiosa la forma en que mueves los ojos y tu forma de mirar las cosas, es bonito cuando me miras y sonríes, es un conjunto de sensaciones las que me provocas tú, todo tú.
Podría pasar la vida describiendo una  a una tus facciones de la cara, o tus camisas favoritas y alguna que otra que quedó por quitarte..
Incluso podría descifrar entre un millón de letras tu nombre.. Podría encajar la T y la Y y hacer la abreviatura de TU Y YO, que significa para siempre.

jueves, 18 de octubre de 2012

Buscar a la desesperada una salida.
Y que aparezcas tu. Así, sin más.
No creo en las expectativas, he dejado de creer en la esperanza
y en los líos de palabras.
He decidido no tener ni sol ni luna ni estrellas.
Que arda hasta el cielo y que me acompañe el vozka y ya no tengo miedo.
Es el tiempo, que me ha enganchado a otras drogas y los temblores de mis piernas que me delatan.


Sigo aquí, dijo, pero nadie le creyó y se puso un cascabel en cada pie.
Será que no se ir donde va el viento, que tengo la mente en otra parte.
Será que me da frío perderte, que nos dejó a medias aquel atardecer.
Que me da vértigo el silencio de una noche corta
Que si no me miras se me va llorando el día hasta vete tú a a saber.
Vamos, que cuanto más crezco menos me apetece envejecer. 
Mira, dije, todavía es ayer y ya viene Noviembre.
No se seca la sonrisa de quien quiere y puede volar.
No muere el corazón que late por latir
Vamos, dije, que sigo aquí y ni Dios lo ve.

Aún recuerdo el encuentro en el que nos mordimos la vida una y otra vez,
aunque nunca salió ese "quédate" que debía salir.
nos besamos lo que no está escrito. 
Ya nos veremos, dijiste y yo, que sigo aquí por si acaso
no entiendo las razones del sol para irse.
Me besaste después de cerrar la puerta
besos de madera que aún duermen conmigo
Te faltó preguntar, me sobró responder.
Qué quieres que haga, si prometimos querernos hasta que la vida nos separe.


lunes, 15 de octubre de 2012


Lo que pasa es que no nos salen la cuentas si descontamos las palabras olvidadas y los besos que ya no saben.
Lo que pasa es que aun sin pasar nada, nos divierte lanzarnos pedradas o sonrisas de esas que por no ir a ningún lado, llegan tan lejos.
Eso es lo que pasa. Que estamos prohibidos, que por mucho que nos esforcemos ningún brazo se dará a torcer.
Por eso a veces, por ejemplo un miércoles, duele tanto dar algún que otro paso tambaleando, siempre entre dudas, esas estúpidas dudas que nunca nos dejaron de seguir.
Estamos prohibidos porque nadie nos dio permiso para rama, que es amar pero al revés.

sábado, 13 de octubre de 2012


Puede que a veces espere demasiado de ti
Puede que a veces me sobres
Puede que a veces no te haga caso
Puede que a veces te moleste que ría alto
Puede que a veces no conteste
Puede que a veces no esté
Todas esas veces,
Discúlpame: sólo intento ser feliz.

lunes, 8 de octubre de 2012


No sabemos qué nos ha llevado hasta aquí, estemos dónde estemos. Pienso mientras coges la flor más fea del suelo. Será por flores. Y tú coges la más fea. Pero me da igual. Pienso otra vez y tú sonríes con tu flor fea, y yo esperando que ocurra algo que no ocurre. 
El caso es que hace mucho frío en tu nariz y yo me hago invencible. 




Por si las moscas.


Digamos que estás en un bar. Y que entra ese chico. Su sonrisa y sus labios que no olvidas están ahí. Digamos también que va acompañado de otra. Y no eres tú. Una tía que te da mil vueltas de campana. Sin embargo el te ve y se sonroja, aún. Ella parece de esas imbéciles de las que te hacen olvidar las penas pero que después en casa son más pesadas que los sinsentidos en el corazón.
Digamos que no estás y que todo era un sueño. Un sueño imperfecto y doloroso acompañado por duras situaciones que te hacen comprobar que el sigue allí y no se ha movido desde el accidente, que tu vida es una mierda desde entonces y que pese a que hay buenos chicos a tu lado, los sinsentidos ya han vuelto y que las estrellas no se fueron.
Desde entonces.


Todo era provisional, hacía "eso" y no "aquello" porque así es como le habían enseñado a darle sentido al tiempo. Todo sería porque ya había sido algo antes, todo iba a suceder porque en alguna parte estaba escrito que algo tenía que ocurrir, sea lo que sea.
Sobre esta historia cuelgan tropiezos del tiempo, momentos que van y vienen y escupen minutos al destino, restregandole este ''final'' tan absurdo, hasta que lo pienso otra vez y ya te echo de menos.
Sabes, que no me da miedo volar, sino caminar sin luz ni besos. Que no es la profundidad lo que mata, sino un abrazo de menos y una palabra de más.
Lo que quiero decir es que todo esto es pasajero, pero no es para tanto si me coges de la mano al andar, así que, si te acuerdas algún día de esto, hazlo.


Deja de apretar los párpados que todo cambia. Mira, ¿ves? Cambia. Aunque cierres los ojos. Cambia. Marzo, tu, tus barbas, incluso los puñeteros recuerdos de tus manos. Qué putada, ¿no? Que cambie, no marzo, no tus barbas, sino los puñeteros recuerdos. Pero sí, cambian, y tú mientras aprietas los párpados esperando que se borren o, que por lo menos, no me vaya tan lejos. ¿Duelen, los recuerdos? Un poco, porque cambian todo el tiempo, se transforma en cualquier cosa si antes ha sido otra; como las palabras que no dicen lo que dicen, como los silencios que siguen a las canciones. 
Se escapan, aunque cierres los ojos, no es posible encerrar los recuerdos, por más piel o gritos o saliva nueva que metas en tu vida. Porque cambian, vuelan y se van, y si, claro que dejan huella, esas sonrisillas que no vienen a cuento cuando querías que me pusiera celosa, o ese juego de besos en cada semáforo en rojo.
Deja de cerrar los ojos, que tarde o temprano se irán, incluso aquel domingo en el que me prometiste que estarías a mi lado en las malas y en las buenas.
Y desaparecemos aunque no quiera, aunque no quieras, aunque no queramos, desaparecemos de nuestra historia, desaparece nuestra historia. 

jueves, 4 de octubre de 2012

Si olvidarte no me viene de camino, haré que a ti no te venga de paso irte.
Si no soy capaz de responder, haré que suenen diferentes tus preguntas.
Que la vida está de nuestro lado, por eso existen las noches y las estrellas y por eso existen las dudas.
Si no encuentro la entrada, no buscaré la salida. Que los besos en la mejilla son el mejor instinto de supervivencia. La mejor forma de dar la espalda.
Que dormir nariz con nariz es un ejemplo de la asimetría casi perfecta de la que está hecha el amor. Y el sonido de los besos es, quizá, el silencio más profundo.




Yo sabía que después del "hola" va el "qué tal", y que justo después va el "quédate hasta el final".
Yo sabía que pesan más las maletas que se van, que las que se quedan.
Yo sabía que ese latido no iba por mí, ni para mí.

Yo ya sabía que antes del último beso siempre hay una riña,
y que por eso te tiraba tanto de la seriedad, y que por eso tú me sacabas tanto (de mis casillas)
Yo ya sabía que entre el punto y la coma va un infinito mal escrito.
Y que el invierno no está hecho para mi.

Yo sabía que no hay mayor mentira que la del volver a empezar,
ni peor verdad que el "hasta nunca" sin el "cuídate, espero verte, que te vaya bien...".

Ay, pero si tú supieras, que el tiempo dura menos en mí que en ti,
y que por eso tú ya no me recuerdas
y yo aún no te olvido.


Por si tropezamos, no solo los zapatos, que también, sino los ojos con su pupila y todo. Y alguna de tus manías con cualquiera de mis muchas. Y, por qué no, también alguna palabra mecánicamente improvisada, sonrojada pese a haber sido ensayada más de mil veces e incluso haber salido a la primera en el ensayo general de mis ilusiones. 
Por si acaso chocan las mejillas o el lateral de mi manga, por si acaso mis pasos coinciden con tus alas. Por si de repente perdemos la vergüenza a tener vergüenza y la valentía (completamente añorada), se nos pone en la garganta y en vez de decirnos cualquier tontería, se nos va a los labios la necesidad. 
Por si coinciden en el suelo los sueños que no nos dejan dormir, y de vez en cuando coincide el mismo estribillo en nuestra cabeza. Por si acierto lo que estás pensando en este momento

Por si acaso, siempre subo en el tercer vagón de cualquier estación. 


Puedo levantar más de cien toneladas de olvido de un solo domingo sin que eso me despeine las entrañas. Puedo recoger los trozos de deseo que aún cuelgan de cada recuerdo y echarlos de mi mente con un par de tragos feos y sin hielo. Puedo concertar una cita a ciegas con el dolor que da pensar que quizá era mejor así. Puedo maldecir más de un millón de veces la palabra casualidad, y cambiar el aspecto que tiene el día a la hora de vernos, si tu no apareces. Puedo hacer que Todo se resuma en Nada, para que quepa mejor en mis esquemas de ausencia o lo que es lo mismo, una mano que no es la tuya. Puedo intentar ser fotogenica e incluso tararearte la realidad para que se haga más llevadera.
Puedo evitar mirar de reojo los kilómetros de almohada. 

Lo que no puedo evitar es el frío que me entra en la nariz al imaginarme tumbado en tu cama con alguien.

"Te espero cuando miremos al cielo de noche: tu allá, yo aquí, añorando aquellos días..."

Me pesa algo más que todo. Me pesa tu olor y tu color. Tu piel. Me pesa el vacío y me pesa la ausencia, sobre todo tu ausencia.

¿Es eso lo que pasó, verdad? Que ella podía ser feliz sin ti y tu eso no podías soportarlo. Te horrorizaba imaginar que ella también se diera cuenta. Que no te necesita, digo. 
Eres como el personaje secundario de cualquier novela de por la tarde. Enamorado, sí, pero con demasiado miedo a perderla como para poder quererla. 
Que injustos y crueles pueden ser los sentimientos a veces. ¿No crees? (...)hospedagem de sites terra