sábado, 18 de agosto de 2012

«Quizás todavía le gusto ―pensó la muchacha mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Dio un largo suspiro, se quitó el pelo de la cara y atrajo las rodillas a su pecho como método de protección ―. Puede que nos hayamos conocido en el momento equivocado  y por eso el destino nos permitió que sucediera algo, por lo que quizás todavía yo le guste pero mientras esperamos al momento indicado, él está disfrutando de la vida con otra mujer. Eso explicaría porqué sigue siendo mi ángel, porqué le sigo importando, más allá de la amistad, podría quedar algo en el fondo de su corazón. Después de las llamas cenizas quedan, y más cuando nunca fuimos un todo en conjunto. Quizás debí decirle que no intentara terminar conmigo ―dijo en voz alta mientras se tocaba el pelo de la nuca ―, porque a fin de cuentas, no puedes cerrar una herida si no dejas de tocarla. Pero de esa forma puedo confirmar que sí éramos algo, ya que quedamos como "amigos" así que éramos más que "amigos", tanto para él como para mí. Quizás los 'te amo', 'los te quiero' y los 'te extraño' fueron importantes para él también y cuando los decía, los decía en serio. Todavía tengo alguna oportunidad. Lo que tuvo conmigo es raro de encontrar en otra persona, una amistad que sobrepase los límites del amor, por encima de cuelquier historia ridícula, por encima de cualquier situación. Podríamos tener la oportunidad de ser algo otra vez, aunque estaba tan lejos que rendirse era más fácil.» 

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