sábado, 18 de agosto de 2012

Desde aquel día que te acercaste sigilosamente, sentí que ibas a estar conmigo toda la vida. Se que son tantas las veces que me enfadé, pero estoy segura que más son los días en los que me sacaste una sonrisa. No soy buena para las despedidas, ya sabes termino cambiando de tema para que no me veas llorar. No quiero que me recuerdes triste, no es mi intención. Por el contrario, me gustaría mostrarte que soy feliz porque elegiste quedarte en este lugar hace unos años y hoy aunque ya no estés mas, dejaste demasiado. Debe ser que me pediste que hiciera lo mejor, por eso preferí dejarte ir. Pedí un milagro que te salvara de tanto dolor, no pudo ser. Terminé sintiendo eso que no quería desde un principio pero recordé que ahora esos ojitos verdes estaran bien allí donde estén.

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