lunes, 7 de mayo de 2012


Ella, tan ilusa como siempre fué, allí, esperando, sentada, con la maleta en una mano y en la otra el billete de ida y en su pecho un tremendo terremoto, que le hacía temblar todo su cuerpo.
Ya no por el echo de que iba a coger ese avión hacia muchos kilometros y de que ya vuelta no hubiese.
Más que nada por aquella intrepidante espera con la que miraba aquella puerta, esperando que un tal alguien apareciese ''por sorpresa'', con un ramo de flores, impidiendo para siempre su ida.
Y así hasta que el avión preparado estubo, cuando escucho que su vuelo iba a marchar, se levantó, colgó su chaqueta en su brazo, se secó las lágrimas y agarró fuerte su maleta.
Comenzó a caminar hacia el avión y antes de entrar en aquel pasillo que le llevaría directa a un futuro tan inesperado como distanciado, paró y volvió a mirar atrás, pero no, nadie se presento allí como ella esperaba. 
Y al instante fue conciente de ello. Con mil y una lágrimas asomadas, se dió media vuelta y siguió caminando.. Ya estaba dentro de aquel avión, ya no había marcha atrás. Buscó un asiento y se sentó al lado de la ventana, le gustaba ese sitio desde pequeña, observar todo lo que había fuera le hacía sentirse más tranquila.
Así que allí estaba, mirando hacia afuera, miraba las nubes y pensaba en todo lo que dejaba atrás,..
Sabía que hacía lo correcto, aunque nunca estubo muy segura.
Nunca supo que debía haber pasado, ni que hubiera pasado, ni que pasaría,.. Nunca supo nada de eso. Pero ya la deba igual, se encontraba a miles de kilometros de su tristeza, o eso pensaba..
Bajó del avión, levantó la cabeza y observó aquel lugar, aquel cielo, aquel aire fresco y se dijo a sí misma 
''Otros futuros me esperan, la felicidad aguarda en aquel que la busca por tierra, mar y aire..''


No hay comentarios:

Publicar un comentario