martes, 17 de abril de 2012


Y quizás nos equivocamos al querer comernos el mundo en una tarde, quizás el ansia de besos nos cegó impidiéndonos ver que hay algo más. Palabras ausentes esperando salir de una boca que no es tuya, miradas distraidas que juegan al veo veo sin descanso, rehuyendo unos ojos que hablan sin necesidad de pronunciar. No significa que halla algo más, abrazos perdidos en la oscuridad de la noche; tus ganas de cometer locuras a la luz de la luna chocaron con las mias de rozar el sol con las llemas de los dedos, provocando una expansión por todo nuestro alrededor, Acercandome de nuevo el dolor.

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