viernes, 6 de abril de 2012

Se quedó mirando como caía la lluvia por la ventana sin notar frío, ni un poquito, esa casa de pequeños techos y colores cálidos la protegía del inmenso exterior. No había ruido de coches, ni de personas que hablan sin tener qué decir. Ahora por fin podía pensar, pero no quería hacerlo. Quería que todo se quedase así, odiaba verse obligada a reaccionar. 
Todo va a ir bien -se dijo- pero como de costumbre no creyó una palabra.

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