martes, 14 de febrero de 2012

You don't know me, you don't even care.
Me desespera la lentitud del tiempo y a la vez, me asusta su rapidez. Me asusta ver cómo pasan los días y la rutina sigue siendo la misma, me asusta que hayan pasado tantas noches sin estar a tu lado
y que aún te siga echando de menos. No soporto la idea de no tenerlo, de, en realidad, no haberlo tenido nunca, y no veas lo que me duele pensar que nunca lo voy a poder tener. Un pequeño gesto, una pequeña mirada… solo me espero eso, no, en realidad no me espero nada. Nada aparte de silencios vacíos, miradas frías y reflejos rotos. Dedícame una última palabra, ofréceme una última rosa, dame una última oportunidad de saborear tus besos. Saborear tus besos, sentir tus abrazos… ya no me importa nada más que no seas tú. Tú, y yo a tu lado.
No… no espero que lo entiendas, la batalla ya estaba perdida y necesitada buscaba consuelo en los brazos equivocados, no, tampoco espero que sientas lo mismo, no espero que, arrepentido, un día vuelvas y decidas volver a atarme los cordones para que no me caiga. Si… quizás algún día quieras volver, y yo te estaré esperando. Pensarás que ilusa y perdida que estoy… pero en realidad solo estaré esperando a que te descuides. Así como también me aseguraré de que no me olvides. Seré cruel y dulce; te ignoraré y te pondré en un altar; bailaremos hasta que amanezca y discutiremos hasta que la pasión nos pueda… Quedarás completamente atrapado.
Eso sí, siempre y cuando algún día te de por volver a mi lado.

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