lunes, 27 de febrero de 2012

A 180 y sin frenos
Iba corriendo, corriendo por la vida, algunas veces saltaba, otras me cansaba y andaba y otras me motivaba y corría aún más..
Nunca se me pasó por la mente eso de parar y observar las cosas, los momentos, las palabras, los suspiros,.. esas cosas imperceptibles que nadie suele captar a simple vista, pero que si las ves más a fondo descubres una gran belleza en ellas.
Pero no miré atrás, nunca lo hize, hasta que un dia tropezé, caí y me arañé las entrañas con la más dura realidad.
Y fue entonces cuando decidí parar. Tomé aire y miré hacia atrás, todos los kilómetros que había recorrido sin darme cuenta, todas los pensamientos en cada etapa de aquella a la que yo creía ''carrera'' y a la que todos le llamais ''vida'', todo la gente que había dejado atrás, todos los méritos y todos los fracasos, todo había pasado tan rápido..
Pero porfín ya estaba quieta y conciente de mi situación.
Empezé a pensar de otra forma, a ver de otra manera relativamente todo,
a no preocuparme por pequeñas grandes tonterías, y aunque me cueste aceptarlo a reconocer que me había enamorado, a ser diferente en todos los aspecto, en definitiva, cambié, para bien o para mal, lo hize.
También hize dos listas; una de propositos en la vida y otra de sueños por cumplir.
En una entraba millones de cosas que yo sola podía posibilitar y en la otra las cosas más realmente improbables de toda una historia.
Debía cumplir todo aquello o por lo menos intentarlo, aunque no había lugar a dudas de que lucharía por ello.

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