sábado, 24 de diciembre de 2011

Y entonces rozaron los extremos de su historia, de sus pasiones, de sus cuentos imaginarios,.. 
Ella, cansada, decidió dejarlo todo, dejar de mirarle, de hablarle, de palpitar por los dichosos movimientos imperceptibles de su cara, dejar de gustar, de querer, de besar, de luchar, de matar ilusiones, de cantar en público, de llorar a solas,.. Decidió que de este modo ya nada volvería a herirla y así podría vivir con una pizca más de felicidad, o eso creía.
Pero al perecer el también había decidido dejarlo todo.
Y ya nada era lo mismo, ni siquiera se miraban. Se evitaban, evitaban hablarse, encontrarse,..
¡¿Como arreglar un aparato si no tenemos la herramientas?!, ¡¿como curar a un herido si no tenemos medicamentos?!..
Si nadie hace nada, nada pasará.
Si ellos no lucharon ¿Quién iba a luchar?.

 

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