martes, 13 de diciembre de 2011

Llegados a estas extremas y extrañas circunstancias me he visto en la obligación de confesar, más bien, dejar claro que he llegado a un limite ilimitado, he traspasado aquella linea que separaba lo bueno, de lo malo, de lo imperfecto, de lo real.
Y ya ni siquiera distingo.
Es que creo que ya no soy yo.
Es decir, mi yo, ya no es mío.
Me miro al espejo y no me reconozco.
¡¿Quién es esa que espera detrás del cristal?!
Me ha cambiado la forma de sonreír, de mirar, de bromear, de actuar.. De la noche a la mañana, ni tan siquiera darme cuenta.
¡¿Qué me ha pasado?! ¿¡Qué ha pasado conmigo?!
Busco en mi y descubro un gran problema..
Estoy vacía. En mi, ya no queda casi nada.
Sensibilidad cero.
Y se quién me la quitó, al igual que la ilusión, la sonrisa y un par de esperanzas,
eso ha provocado un vacío enorme en mi.
Vacío, al decir que ya no siento nada por nadie.
Que no quiero a nadie.
Que no estoy capacitada para amar. 
Y que nunca lo estaré, quiera o no.
Que soy una estúpida escribiéndole cosas bonitas, e incluso hablándole de buen modo.
¿Para que? Para nada.
Para ver como acabo así otra vez.
Lo odio. A el y a todas sus estúpidas maneras de hablar.
.. me odio, le odio, nos odiamos..
Si, quizás solo sea cuestión de tiempo..  Aunque puede que el tiempo traiga más cuestiones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario