viernes, 16 de diciembre de 2011

Cuando porfín llegué a sentirme yo.
Cuando conseguí pensar en cosas más importantes.
Cuando diferencie lo bueno de lo malo.
Cuando me miraba al espejo y solo me veía yo.
Cuando ya no sentía más escalofríos que el de saborear un hielo.
Cuando ya no me quedaba ninguna lágrima por derramar.
Cuando empecé a vivir a mi forma.
Cuando creí que ya no me faltaba nada..
Cuando me conciencié de que ya no volverías.. Entonces, apareciste tú.
Otra vez tú..
Volviste, pero no para quedarte.
Volviste solamente para quitarme la sonrisa y reírte de ella.
Para robarme las miradas y tirarlas contra la pared.
Para despreciarme besos que regalaste a otra.
Para darme una de cal y otra de arena.
Para hacerme creer que aún sigues siendo aquel niño inocente.
Para hacer presencia de que existes, y una vez más tener que hacer el gran esfuerzo de olvidarte.

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